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Un sarcófago romano conservado en Westminster Abbey, en Londres, no habría acogido a un rico bretón de la Antigüedad, sino los restos de un religioso medieval. Es la hipótesis planteada por Warwick Rodwell, arqueólogo consultor de la abadía, en un estudio publicado en otoño de 2026 por Taylor & Francis. Los huesos, hallados en 1820, han sido datados entre 987 y 1052, en la época sajona tardía.
Un sarcófago inscrito con el nombre de un notable romano
El sarcófago lleva la inscripción de Valerius Amandinus, un bretón acomodado que habría vivido, según las estimaciones, entre aproximadamente 300 y 400 d. C. Tallada según la tradición funeraria romana, este tipo de cuba de piedra servía para depositar el cuerpo de un difunto de alto rango, y este tipo de objeto es muy valioso para los historiadores que estudian las élites de la Britannia romana.
Pero la tapa presenta también una cruz latina, fechada en los siglos X o XI. Este grabado indica que el monumento fue reutilizado durante la Edad Media. La reutilización de sarcófagos antiguos para nuevos enterramientos era una práctica frecuente, pues las cubas de piedra se apreciaban por su solidez y prestigio, de modo que la inscripción romana no informa por sí sola sobre el difunto medieval.
Una datación por radiocarbono que cambia la atribución
El análisis de los huesos, dirigido por James Young Langthorne de Pre-Construct Archaeology, permitió datar los restos mediante el método del radiocarbono. El difunto habría muerto durante el periodo sajón tardío, entre 987 y 1052, es decir, varios siglos después del personaje inscrito en la piedra. La datación científica ha descartado, por tanto, la idea de un enterramiento romano.
Los antropólogos describen a un hombre de unos 1,75 metros, de 35 a 49 años en el momento de su muerte. Estos elementos físicos, combinados con la fecha obtenida, orientan la investigación hacia el ámbito monástico de Westminster, donde la abadía benedictina estaba entonces en plena actividad.
Dos abades en liza para la identificación
Warwick Rodwell propone dos candidatos: Aelfwig, que habría muerto hacia 1020 tras dirigir el monasterio benedictino de Westminster, y Wulnoth, que le sucedió como abad y murió en 1049. Según él, ambos religiosos se corresponden con las fechas y el estatus esperados para un ocupante de un monumento así. «Tenemos dos candidatos creíbles para el ocupante del sarcófago», declaró.
Por el momento, no existe ninguna prueba genética ni epigráfica que permita decidir entre los dos abades. Los investigadores disponen de un conjunto de indicios, pero la identificación sigue siendo una hipótesis que futuros análisis podrían confirmar o descartar.
Un entierro cuidadosamente preparado
El estudio examinó una traza blanca que dibuja un rectángulo en el interior de la cuba. Rodwell considera que solo puede corresponder a un ataúd de madera, hoy totalmente desaparecido tras siete siglos en el patio de la sacristía. Este tipo de vestigio, invisible a simple vista, sobrevive únicamente a través de las huellas dejadas en el sedimento.
La sustancia blanca fue identificada como cal, esparcida sobre el cuerpo en el momento de la inhumación. Esta práctica, conocida en varios contextos medievales, atestigua un cuidado particular en el enterramiento y refuerza la idea de un personaje importante dentro de la comunidad religiosa.
Un estudio para leer y un lugar que descubrir
Los resultados se han publicado en el Journal of the British Archaeological Association, cuyo artículo científico detalla el método y las dataciones. Para situar este sarcófago en los siglos de historia del lugar, la revista Archaeology remite a su presentación de la historia oculta de Westminster Abbey.
Los visitantes de Londres pueden así relacionar este hallazgo con la abadía, lugar de coronación y enterramiento de los soberanos ingleses, donde el sarcófago sigue asociado a la sacristía. Este descubrimiento muestra que los archivos visibles de un monumento pueden esconder varias vidas sucesivas, desde la Antigüedad hasta la Edad Media.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el sarcófago romano de Westminster Abbey?
Es una cuba de piedra que lleva el nombre de Valerius Amandinus, un bretón acomodado de la Antigüedad tardía. Fue descubierta en 1820 en la abadía londinense. Su tapa también presenta una cruz medieval, señal de una reutilización.
¿Quién reposaba en el sarcófago de Westminster?
Según Warwick Rodwell, podría tratarse del abad Aelfwig, muerto hacia 1020, o de su sucesor Wulnoth, muerto en 1049. Todavía no se ha establecido una identificación definitiva.
¿Cómo se dataron los huesos?
Los restos fueron analizados mediante datación por radiocarbono, que los sitúa entre 987 y 1052. Este método reveló una diferencia de varios siglos con la inscripción romana.
¿Por qué un sarcófago romano contenía a un monje medieval?
La tapa lleva una cruz fechada en los siglos X o XI, señal de una reutilización medieval. Los sarcófagos antiguos se reutilizaban con frecuencia para nuevos enterramientos.
Fuentes
- Roman Sarcophagus at Westminster Abbey Likely Held Remains of Medieval Monk — Archaeology Magazine
Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.



