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En Lincolnshire, en el este de Inglaterra, los restos casi completos de un pequeño perro han sido descubiertos durante una excavación preventiva realizada antes de una obra de construcción. Datados entre 40 a. C. y 60 d. C., estos huesos, señalados por el medio Lincolnshire World y difundidos por Archaeology Magazine, ilustran la presencia de un perro de compañía en un entorno rural de aquella época.
Un hallazgo durante una excavación preventiva
El esqueleto fue hallado en Spilsby, en Lincolnshire, durante una intervención de arqueología preventiva llevada a cabo antes de un proyecto de construcción. Este tipo de excavación, exigido por la ley cuando una obra amenaza restos arqueológicos, permite documentar el subsuelo antes de su destrucción. Ofrece a los arqueólogos una oportunidad poco común de observar yacimientos que, de otro modo, habrían permanecido desconocidos.
Según la información publicada por Archaeology Magazine, el esqueleto está casi completo, lo que mejora notablemente la calidad de las observaciones posibles sobre el animal. Un conjunto óseo tan completo permite estudiar el tamaño, la morfología y el crecimiento del animal, elementos esenciales para comprender su estatus dentro de la comunidad que convivió con él.
Un animal doméstico dependiente del ser humano
Los arqueólogos no han podido vincular este perro a una raza moderna, algo habitual en los perros de la Antigüedad, cuya diversidad morfológica se conoce mal. Sin embargo, su tamaño y su morfología esquelética sugieren que se trataba de un animal de compañía, incapaz de sobrevivir sin los cuidados humanos.
Como señaló Lorrain Higbee, de Wessex Archaeology, una presencia de este tipo es muy inusual en un contexto rural de este periodo. Los perros de finales de la Edad del Hierro y comienzos de la época romana eran, en su mayoría, animales de trabajo, de guarda o de caza, con una función utilitaria. Un pequeño perro doméstico, mantenido sin estar directamente empleado en una tarea, constituye por tanto un indicio valioso de los vínculos afectivos entre los habitantes y sus animales.
Un yacimiento funerario con múltiples vestigios
La excavación también reveló más de treinta tumbas anglosajonas, además de joyas de oro y plata, cerámica y armas. La presencia de estas sepulturas más tardías muestra que el lugar estuvo ocupado o frecuentado durante un largo periodo, desde finales de la Edad del Hierro hasta la Alta Edad Media.
Estos descubrimientos se inscriben en un paisaje donde se suceden periodos y prácticas funerarias diversas. El ajuar funerario, ya sean adornos o armas, informa sobre el estatus social de los difuntos y sobre los intercambios que vinculaban a las comunidades locales con redes más amplias, lo que hace que la zona sea especialmente valiosa para comprender la evolución de la región.
Un lugar especial para el perro en la historia
El perro es uno de los compañeros más antiguos del ser humano, domesticado mucho antes de la agricultura. Su papel ha variado según las sociedades, entre el trabajo, la caza, la protección y la compañía. Los arqueólogos se interesan cada vez más por las huellas dejadas por los animales de compañía, durante mucho tiempo descuidadas en favor de las especies criadas para la alimentación.
Los animales enterrados con esmero o conservados en buen estado gracias a los cuidados humanos son indicios valiosos del vínculo afectivo entre las personas y sus animales, un tema que los investigadores estudian cada vez más. El examen de los restos puede revelar patologías, heridas o marcas de alimentación que aclaran la manera en que se trataba al animal.
¿Qué sigue tras este descubrimiento?
Los análisis complementarios, que abarcan en particular la morfología y la edad del animal, deberían permitir precisar sus características. El mobiliario y las sepulturas descubiertas también serán objeto de estudios detallados, con el fin de afinar la cronología de la ocupación del yacimiento.
Para profundizar en el tema, los lectores pueden consultar las colecciones regionales de arqueología británica, así como las publicaciones de Wessex Archaeology, que realiza numerosas excavaciones preventivas en Inglaterra. Los museos regionales de Lincolnshire constituyen también un punto de partida útil para descubrir el patrimonio arqueológico local.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se descubrió el perro antiguo de Lincolnshire?
El esqueleto fue descubierto en Spilsby, en Lincolnshire, en el este de Inglaterra. La excavación se realizaba antes de un proyecto de construcción. Los restos están casi completos.
¿Qué antigüedad tiene el perro hallado en Inglaterra?
Según Archaeology Magazine, el esqueleto está datado entre 40 a. C. y 60 d. C. Pertenece, por tanto, a finales de la Edad del Hierro y a comienzos de la época romana.
¿Por qué se considera excepcional este perro?
Su tamaño y su estructura ósea indican un animal de compañía que no habría sobrevivido sin cuidados humanos. Este tipo de hallazgo es muy raro en un entorno rural de esta época.
¿Qué otros vestigios se encontraron en el yacimiento?
La excavación reveló más de treinta tumbas anglosajonas, joyas de oro y plata, cerámica y armas. Estos hallazgos atestiguan ocupaciones sucesivas del lugar.
Fuentes
- Bones of 2,000-Year-Old Lap Dog Unearthed in Eastern England — Archaeology Magazine
Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.



