Lire en français · Read in English · Auf Deutsch lesen
Un amplio estudio genético publicado en la revista Cell y dirigido, entre otros, por el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona y la Universidad de Harvard reconstruye la historia genética de la península Ibérica entre los siglos I y VIII d. C. Se basa en 243 genomas antiguos procedentes de 31 yacimientos arqueológicos. Sus autores concluyen que la conquista romana provocó una gran transformación demográfica, mientras que las migraciones germánicas de la Antigüedad tardía tuvieron un impacto limitado en el patrimonio genético local.
Una península en el corazón del Imperio romano
La península Ibérica fue una de las primeras grandes conquistas de Roma. Su posición entre el Atlántico y el Mediterráneo, así como la riqueza de sus recursos naturales, la convirtieron en un territorio estratégico para el Imperio, al que los romanos llamaron Hispania.
Con el debilitamiento del poder romano, la llegada de los alanos, los vándalos y los suevos en 409 abrió un nuevo periodo. Tras la caída del Imperio romano de Occidente, estos grupos germánicos fundaron reinos en Europa, entre ellos el reino visigodo establecido en la península en 507.
Un método basado en la arqueogenómica
El estudio se presenta como el primer análisis arqueogenómico sistemático y a gran escala de este periodo. Combina datos genéticos extraídos de restos humanos antiguos con información arqueológica, con el fin de situar a cada individuo en su contexto histórico.
Este enfoque permite ir más allá de las hipótesis basadas únicamente en las fuentes escritas, a menudo incompletas, para medir los movimientos reales de población. Los autores insisten en distinguir entre cambios políticos, culturales y demográficos, tres dimensiones que no siempre coinciden.
La romanización, una transformación demográfica
Según los investigadores, los individuos datados entre los siglos I y IV presentan una diversidad de ascendencias mucho mayor que los de la Edad del Hierro, que eran relativamente homogéneos. El dominio romano favoreció la llegada de personas de ascendencia mediterránea oriental y norteafricana.
Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y coautor del estudio, subraya que la romanización fue «también una transformación demográfica mayor», que conectó a las poblaciones locales con movimientos humanos procedentes de todo el Mediterráneo.
Migraciones germánicas con un peso demográfico limitado
A partir del siglo V, los investigadores identifican individuos de ascendencia centroeuropea y del norte de Europa, sobre todo en contextos funerarios asociados a los nuevos grupos dirigentes. Estos aportes representarían entre el 12 % y el 22 % según las regiones y los medios sociales.
Para David Reich, de la Universidad de Harvard, la historia genética ibérica se distingue así de otras regiones de la Europa postromana, como Gran Bretaña o los Balcanes, donde las migraciones tuvieron un efecto demográfico más marcado. Los autores hablan de migraciones y nuevas ascendencias, pero no de reemplazo de población.
Trayectorias familiares y élites móviles
Los análisis permitieron identificar a dos hermanos enterrados a unos 725 kilómetros uno del otro, en Mérida, la antigua Augusta Emerita, y en la estación romana de Ildum, en Castellón, junto a la vía Augusta. Ambos presentaban una ascendencia totalmente centroeuropea y probablemente eran migrantes de primera generación.
Las llamadas «princesas suevas», cuyas ricas tumbas habían hecho suponer un origen extranjero, tenían en el caso de una de ellas una ascendencia local. Este resultado sugiere alianzas matrimoniales entre élites suevas y familias hispanorromanas, de modo que la identidad de grupo podía adquirirse a través de los lazos familiares y políticos.
Una historia genética aún por escribir
Las poblaciones ibéricas de la Antigüedad tardía eran más heterogéneas que las actuales, lo que indica que el patrimonio genético siguió cambiando en la Edad Media, bajo el dominio visigodo, durante las conquistas islámicas y con la expansión de los reinos cristianos.
Los autores piden ampliar el muestreo, en particular en el norte de la península y en el norte de África, y estudiar más genomas medievales y posmedievales para relacionar a los antiguos habitantes con las poblaciones actuales.
Preguntas frecuentes
¿Qué influencia tuvo la conquista romana en la población de la península Ibérica?
Según el estudio publicado en la revista Cell, la conquista romana transformó profundamente la composición genética de la población ibérica. Los individuos datados de los primeros siglos presentan una diversidad de ascendencias mucho mayor que los de la Edad del Hierro. Esta diversidad resulta de movimientos de población a través del Mediterráneo.
¿Reemplazaron los suevos y los visigodos a la población local?
No, según los autores, las migraciones germánicas de la Antigüedad tardía introdujeron nuevas ascendencias, que representaron entre el 12 % y el 22 % según las regiones. Pero la mayoría de las comunidades conservó el perfil diverso de la población hispanorromana.
¿Cómo permite el ADN antiguo estudiar las migraciones de la Antigüedad?
La arqueogenómica extrae y analiza el genoma de restos humanos antiguos, y luego compara esos datos con su contexto arqueológico. Permite detectar migrantes, lazos de parentesco y alianzas familiares. Así complementa las fuentes escritas, a menudo lagunosas.
Fuentes
- Arrival of the Suebi, Alans and Visigoths did not erase deep genetic legacy of Roman Hispania — Phys.org
Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.



