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En Sheffield, Inglaterra, la técnica Lisa Hollands, de la Universidad de Sheffield, logró reproducir el efecto de cambio de color observado en la copa de Licurgo, un vidrio romano de unos 1.600 años de antigüedad. Según la universidad, el procedimiento se basa en un vidrio dicroico, capaz de verse verde jade con luz reflejada y rojo rubí cuando la luz lo atraviesa. Una obra nacida de esta receta se presentará el próximo mes.
Una copa romana de dos colores
La copa de Licurgo es una copa romana de red, un tipo de vajilla de vidrio cuya pared exterior forma una red tallada casi separada del cuerpo del recipiente. Según la Universidad de Sheffield, muestra un tono verde jade cuando se ilumina desde delante, y un rojo rubí cuando la luz la atraviesa.
Este fenómeno, llamado dicroísmo, hace que el objeto sea singular entre los vidrios antiguos que han llegado hasta nosotros. La decoración representa al rey tracio Licurgo, personaje de la mitología griega que se opuso a Dioniso y quedó atrapado en una vid, una escena que durante mucho tiempo intrigó a los especialistas. El vidrio, tallado y pulido, fue trabajado para que esta imagen apareciera con nitidez.
El secreto de las nanopartículas de oro y plata
Según la explicación ofrecida por la universidad, los romanos habrían introducido en la masa del vidrio minúsculos fragmentos de oro y plata. El tamaño y la forma de las capas de nanopartículas así formadas permiten al vidrio absorber ciertas longitudes de onda de la luz y mostrar colores diferentes según el ángulo de observación.
En otras palabras, no basta con mezclar estos metales con el vidrio fundido: la distribución de las partículas, muy fina, determina el efecto final. Esta exigencia técnica explica la rareza de estos objetos y la dificultad de reproducirlos hoy, ya que cada parámetro de cocción puede modificar el resultado.
Una receta obtenida por ensayos sucesivos
Lisa Hollands buscó primero comprender el procedimiento, consciente de que la tarea sería compleja. Consultó a Caroline Jackson, especialista en vidrio romano, antes de multiplicar los experimentos en un trabajo paciente de puesta a punto.
Probó distintos tipos de hornos, varios materiales, niveles de oxígeno variados y otros ingredientes hasta obtener una fórmula que funcionara. Este enfoque, que combina arqueología experimental y química de materiales, permite comprender mejor los saberes de los vidrieros antiguos, de los que no se conservan tratados detallados.
De la experimentación a la obra de arte
Una vez puesta a punto la materia, el vidriero Elliot Walker fue encargado de realizar una obra con este nuevo material. Según la universidad, decidió conservar una forma bastante clásica y retomar el relato de Licurgo representado en la copa original.
Consideró, sin embargo, necesario integrar un elemento soplado para poner plenamente en valor el vidrio dicroico, ya que la técnica del soplado permite volúmenes que el tallado por sí solo no ofrece. Esta pieza se dará a conocer el próximo mes, antes de entrar en la colección de la universidad, que conservará así un testimonio concreto de esta investigación.
Por qué este trabajo importa a la arqueología
Reproducir un objeto antiguo no es solo un ejercicio de estilo. Cuando una receta funciona, valida hipótesis sobre los materiales y las temperaturas empleados hace casi dos milenios, y precisa lo que sigue siendo incierto en las reconstrucciones.
Este tipo de experimentación complementa el estudio de los originales conservados en los museos, entre ellos la copa de Licurgo, atribuida a la época romana tardía. También abre la puerta a nuevas investigaciones sobre otros vidrios de red conocidos, algunos de los cuales son objeto de estudios comparativos publicados en la revista Archaeology.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la copa de Licurgo?
La copa de Licurgo es una copa romana de red, de unos 1.600 años de antigüedad, cuyo vidrio cambia de color según la luz. Representa al rey tracio Licurgo atrapado en una vid. Se distingue por este excepcional fenómeno dicroico.
¿Por qué cambia de color el vidrio de la copa?
Según la Universidad de Sheffield, los romanos habrían añadido al vidrio pequeños fragmentos de oro y plata. El tamaño y la forma de las nanopartículas obtenidas permiten absorber la luz y mostrar colores diferentes.
¿Cómo se recreó este vidrio dicroico?
La técnica Lisa Hollands consultó a la especialista Caroline Jackson y luego probó varios hornos, materiales y niveles de oxígeno. Finalmente encontró una receta que produce el efecto buscado.
¿Dónde ver vidrios romanos de este tipo?
Los vidrios romanos de red se conservan en grandes museos europeos y británicos. Consulte el sitio web de cada institución para conocer las exposiciones en curso y los préstamos previstos.
Fuentes
- Rare Roman Glass Re-created — Archaeology Magazine
Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.



