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Ruinas de edificios de adobe en el montículo norte de Buto-Desouk

Un complejo egipcio de 2600 años detectado desde el espacio bajo el limo del Nilo

Foto: Faris knight, CC0, Wikimedia Commons

MundoPor la redacción de Archéo-Logis4 min de lectura

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Una vasta estructura de adobe de la dinastía XXVI, de unos 128 metros de longitud, ha sido detectada por investigadores egipcios bajo el montículo de Kom C, en Buto (Tell el-Fara’in), en el noroeste del delta del Nilo. Gracias a imágenes de radar satelital y a levantamientos geofísicos, el equipo ha sacado a la luz un conjunto enterrado desde hace más de dos milenios, sin necesidad de excavaciones destructivas.

Buto, ciudad sagrada de la diosa cobra

Buto, hoy Tell el-Fara’in, es un vasto tell, es decir, una colina formada por la acumulación de sucesivas capas de ocupación. Para los antiguos egipcios era el lugar sagrado de Uadyet, la diosa cobra del Bajo Egipto, y una de las grandes ciudades religiosas del Egipto faraónico.

Las excavaciones realizadas durante décadas han sacado a la luz sobre todo vestigios de la época ptolemaica, la dinastía macedonia que gobernó entre 305 y 30 antes de nuestra era, y del periodo romano. Los niveles más profundos, situados bajo el nivel freático en una arcilla empapada de agua, permanecían en gran medida inaccesibles.

Una detección realizada primero desde la órbita

Los investigadores recurrieron a métodos no invasivos. El satélite Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea produce imágenes de radar enviando impulsos de microondas hacia el suelo y midiendo su reflexión. Estas señales revelan sutiles diferencias de humedad, altitud y reflectividad que pueden delatar estructuras enterradas.

Estas imágenes mostraron una anomalía ovalada de unos 128 metros de largo por 62 de ancho, situada bajo Kom C. Posteriormente, una campaña de tomografía de resistividad eléctrica, con quince perfiles paralelos que cubrieron cerca de 5400 metros cuadrados, permitió precisar su forma y profundidad.

Capas superpuestas, desde la época romana hasta el periodo saíta

Entre la superficie y unos 3 metros de profundidad, los investigadores hallaron restos ptolemaicos y romanos: ladrillos desplazados, fragmentos de cerámica y trozos de caliza rota. Estas huellas atestiguan una ocupación continua y sucesivas reconstrucciones, ya que los habitantes solían desmontar antiguos edificios para reutilizar sus materiales.

Entre los 3 y los 6 metros se identificó una gran estructura de adobe. Fechada en la dinastía XXVI, es decir, entre 688 y 525 antes de nuestra era, se le atribuye esa cronología gracias a su posición estratigráfica, a la forma particular de sus ladrillos y al mobiliario asociado, complementado con la datación por carbono 14 de materiales orgánicos. Según el estudio, podría tratarse de una tumba, una casa de sacerdotes o un santuario.

Una cimentación de arena frente a la arcilla del delta

El hallazgo más notable se sitúa entre 6 y 7 metros bajo la superficie: una espesa capa de arena limpia insertada bajo los muros. La arcilla del delta del Nilo se hincha al absorber humedad y se contrae al secarse, lo que amenaza a las construcciones pesadas. Los constructores saítas prepararon, por tanto, un colchón de arena que repartía el peso, permitía drenar el agua subterránea e impedía que el suelo se deformara.

Según Abdelaziz Elfadaly, investigador asociado a la Autoridad Nacional Egipcia de Teledetección y Ciencias Espaciales y coautor del estudio, esta capa «explica cómo sobrevivieron estas pesadas estructuras» frente al nivel freático alto y a los suelos arcillosos inestables. Una excavación de 3 por 3 metros, descendida hasta 6 o 7 metros, confirmó la presencia de muros gruesos apoyados sobre esta arena.

Ajuar funerario y huellas de rituales

La excavación proporcionó figurillas de tipo ushebti y shabti, pequeñas estatuillas de sirvientes colocadas en las tumbas para acompañar al difunto en el más allá. Un altar de caliza, cuyos canales grabados conservan residuos secos compatibles con sangre animal, sugiere la realización de ofrendas rituales en el lugar.

El estudio también señala una figurilla de babuino en loza vidriada, asociada a Thot, dios de la sabiduría. Publicada en marzo en la revista Acta Geophysica, la investigación ilustra cómo la geofísica puede complementar la excavación tradicional de los yacimientos del delta.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se descubren estructuras enterradas desde el espacio?

Los satélites de radar, como el Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea, envían microondas hacia el suelo y analizan su reflexión. Las variaciones de humedad, altitud y reflectividad pueden revelar muros o fosas enterrados. Las anomalías detectadas se verifican después sobre el terreno mediante levantamientos geofísicos.

¿Dónde se encuentra el yacimiento de Buto?

Buto, hoy Tell el-Fara’in, se sitúa en el noroeste del delta del Nilo, en Egipto. Es un tell, una colina formada por las capas sucesivas de hábitat, y durante mucho tiempo estuvo consagrada a la diosa cobra Uadyet.

¿Por qué hay una capa de arena bajo los cimientos?

En el delta, la arcilla se hincha y se contrae según la humedad, lo que debilita las construcciones pesadas. Un lecho de arena limpia reparte el peso, drena el agua y evita que los muros de adobe se deshagan al contacto con el nivel freático. Esta técnica recuerda a los cimientos modernos que distribuyen las cargas.

¿Qué es el periodo saíta del antiguo Egipto?

El periodo saíta corresponde a la dinastía XXVI, entre 688 y 525 antes de nuestra era. Marca un renacimiento del arte y la arquitectura egipcios, con un retorno a los modelos antiguos. Los vestigios de esta época son escasos en el delta, lo que hace que este hallazgo sea especialmente valioso.

Fuentes

Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.

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