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¿Participaron las mujeres vikingas en los combates? Según una investigación publicada por Live Science el 11 de agosto de 2026, la cuestión divide a los especialistas. Los textos medievales mencionan guerreras y unas treinta sepulturas femeninas contienen armas. Queda por saber con qué frecuencia combatieron realmente estas mujeres durante la era vikinga, que abarca aproximadamente de 793 a 1066.
Textos que mencionan guerreras
Los vikingos dejaron pocos escritos propios: su escritura rúnica se utilizaba sobre todo para inscripciones breves. Nuestro conocimiento de su mundo procede, pues, en gran medida de testimonios extranjeros o de descendientes nórdicos, redactados a menudo siglos después de los hechos. El más revelador es el del historiador y teólogo danés Saxo Grammaticus, en el siglo XII, en su «Gesta Danorum». Describe a mujeres de Dinamarca que vestían como hombres y dedicaban casi cada momento al dominio de las armas, prefiriendo el combate a los besos y la muerte del enemigo al tejido.
Otro relato, la «Cogadh Gaedhel re Gallaibh» («Guerra de los irlandeses contra los extranjeros»), menciona a una mujer apodada la «Dama pelirroja» que dirigía una flota vikinga durante una incursión sobre Belfast en el siglo X. Para los especialistas, estas fuentes deben tomarse con cautela: a menudo mezclan leyenda, moraleja y préstamos literarios. El historiador Thomas Kristian Heebøll-Holm, de la Universidad del Sur de Dinamarca, recuerda que Saxo sitúa a las guerreras únicamente en la parte dedicada al pasado legendario del país, y que algunos relatos parecen inspirados en las amazonas, las guerreras míticas de la Grecia antigua.
Tumbas armadas difíciles de interpretar
Los arqueólogos contabilizan una treintena de tumbas femeninas de la era vikinga que contienen armas, tres de ellas con una espada en Escandinavia. Otras sepulturas contienen objetos que podrían servir como arma, como lanzas, hachas o cuchillos, pero que también se usaban para la caza o las labores de la granja. En conjunto, estos depósitos no permiten por sí solos concluir que hubiera una práctica de combate.
La principal duda se refiere al significado de estos depósitos. Deborah Shepherd, investigadora independiente, subraya que primero hay que verificar que las armas fueron realmente usadas por la difunta y que no sirvieron solo como marcadores de estatus social heredados. El estado de conservación, a veces deficiente, de las tumbas complica aún más el análisis, según señala la misma especialista.
¿Un caso de herida producida en combate?
Un indicio físico llama especialmente la atención. En Solør, Noruega, una mujer de 18 o 19 años al morir, hacia el año 900, fue enterrada con armas y presentaba una herida en la cabeza compatible con un golpe de espada. Este caso sigue siendo aislado y no permite, por sí solo, generalizar a todas las mujeres del periodo.
Otro ejemplo, descubierto en Birka, Suecia, presenta una sepultura femenina acompañada de un conjunto completo de armas y equipo de equitación. Ole Kastholm, conservador e investigador sénior del museo de Roskilde en Dinamarca, recuerda que si una tumba así perteneciera a un hombre, los investigadores no dudarían de su naturaleza guerrera. Esta comparación pone de relieve el sesgo interpretativo que pesa sobre las sepulturas femeninas.
¿Con qué frecuencia combatían?
Los investigadores coinciden en un punto: las mujeres combatientes parecen haber sido muy minoritarias. Neil Price, profesor de arqueología en la Universidad de Uppsala y autor de obras de referencia sobre los vikingos, considera probable que algunas mujeres combatieran, pero raramente. Estima que estas guerreras formaban una minoría muy reducida.
Deborah Shepherd sostiene que se trataba sin duda de unas pocas personas procedentes de las familias más elevadas, con una carrera probablemente breve. Según ella, no habrían combatido en los grandes ejércitos de los siglos siguientes, pero sí podrían haber participado en escaramuzas del periodo precristiano. La cristianización progresiva de Escandinavia, entre los siglos IX y XII, modifica además las prácticas funerarias y hace aún más delicada la interpretación de las tumbas.
Ver las colecciones y seguir las investigaciones
Para comprender mejor estas cuestiones, los visitantes pueden consultar las colecciones escandinavas dedicadas a la era vikinga, en particular las del museo de Roskilde en Dinamarca, cuyos equipos trabajan sobre estas sepulturas. Los museos suecos y noruegos también conservan conjuntos funerarios importantes, como los de Birka.
Los estudios futuros, que combinen el análisis osteológico de los esqueletos con la revisión de excavaciones antiguas, deberían permitir precisar el papel real de las mujeres en los conflictos. Estos trabajos siguen limitados, sin embargo, por el estado de conservación de las sepulturas y por la escasez de fuentes escritas contemporáneas.
Preguntas frecuentes
¿Luchaban realmente las mujeres vikingas?
Las fuentes sugieren que algunas mujeres combatieron, pero parece que fue muy raro. Los textos medievales se consideran poco fiables, y las armas halladas en las tumbas no siempre prueban un uso en combate.
¿Cuántas tumbas de mujeres vikingas contienen armas?
Los arqueólogos contabilizan unas treinta, tres de ellas con una espada en Escandinavia. Algunas sepulturas contienen también objetos que podrían servir como arma, sin que su uso esté confirmado.
¿Quién era la «Dama pelirroja» mencionada en las fuentes irlandesas?
Aparece en la «Cogadh Gaedhel re Gallaibh» como la mujer que dirigía una flota vikinga durante una incursión sobre Belfast en el siglo X. Su existencia y la exactitud del relato son debatidas por los historiadores.
¿Qué son las «shield maidens»?
Este término designa a las «doncellas del escudo», figuras de los relatos nórdicos de guerreras que combatían junto a los hombres. Pertenecen en parte a la leyenda y a la literatura.
Fuentes
- How frequently did Viking women fight in battle? — Live Science
Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.



