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Bandeja metálica con grillos o saltamontes fritos y crujientes, con aspecto brillante y dorado

Insectos en la mesa prehistórica: la arqueología ilumina las alternativas alimentarias

Foto: PattayaPatrol, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons

MundoPor la redacción de Archéo-Logis3 min de lectura

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Los insectos han formado parte de la alimentación humana durante miles de años, aunque hoy muchos los consideren insólitos. Así lo recuerda un estudio de la profesora Lisa-Marie Shillito, del departamento de Arqueología de Durham University, publicado en la revista World Archaeology. Según este trabajo, la arqueología puede arrojar luz sobre cómo pensamos la alimentación sostenible y las proteínas alternativas.

Huellas arqueológicas del consumo de insectos

Según los datos recogidos por Phys.org, distintos yacimientos arqueológicos de todo el mundo ofrecen indicios del consumo de insectos. Los investigadores han identificado estas huellas en excrementos humanos antiguos, en herramientas y utensilios de cocción, así como en restos que testimonian la recolección y el almacenamiento de estos animales.

La arqueología de la alimentación se basa en este tipo de pruebas indirectas, a menudo discretas. Un residuo orgánico sobre una herramienta o una estructura de almacenamiento puede revelar un uso alimentario que a primera vista no se sospecharía.

América del Norte y Australia: ejemplos antiguos

En América del Norte, los hallazgos arqueológicos muestran que las poblaciones consumían saltamontes, escarabajos y otros insectos. Las fuentes también mencionan indicios procedentes de Australia: las larvas de polillas se habrían cocinado y luego molido para obtener alimento hace unos 2000 años.

Estos ejemplos recuerdan que el consumo de insectos no tiene nada de excepcional en la historia humana. Forma parte de saberes alimentarios desarrollados localmente, a veces muy sofisticados.

Prácticas que siguen vivas

Los insectos siguen siendo un elemento importante de las dietas tradicionales en numerosas regiones de África, Asia y América Latina. Los saltamontes, por ejemplo, se consumen en particular en Uganda y en México.

Las actitudes ante estos alimentos varían según las culturas y evolucionan con el tiempo. En muchas sociedades occidentales, en cambio, los insectos provocan rechazo, pese a una larga historia de uso alimentario.

Una mirada crítica de la arqueóloga sobre sus propios prejuicios

Lisa-Marie Shillito subraya que los insectos suelen presentarse como el alimento del futuro. Según ella, para muchas poblaciones ya forman parte de una larga herencia culinaria. Insiste en que los propios arqueólogos pueden pasar por alto estas huellas si no consideran los insectos como alimento.

Esta reflexión invita a cuestionar qué se considera alimento, incluso dentro de la propia disciplina. Reconocer esta historia puede, según la autora, ayudar a pensar de otra manera lo que comeremos en el futuro.

Interés medioambiental y perspectivas

Los insectos pueden presentar ventajas medioambientales frente a muchos sistemas de cría convencionales. Según la especie y el modo de cría, su producción puede requerir menos tierra y generar menos gases de efecto invernadero por unidad de proteína comestible.

El estudio defiende que integrar los insectos en el patrimonio alimentario humano ayudaría a considerar las proteínas alternativas no como una novedad ajena, sino como parte de una larga historia de decisiones alimentarias. Los investigadores esperan así favorecer sistemas alimentarios más diversos y resilientes.

Preguntas frecuentes

¿Se comían insectos en la prehistoria?

Los datos arqueológicos muestran que se consumieron insectos durante miles de años en distintas regiones del mundo. Los investigadores identifican estos usos gracias a huellas en excrementos antiguos, en herramientas y en estructuras de almacenamiento. Estos indicios suelen ser discretos y requieren una lectura atenta.

¿Por qué puede ayudar la arqueología a pensar la alimentación sostenible?

Según el estudio publicado en World Archaeology, la historia del consumo de insectos aporta luz sobre prácticas alimentarias antiguas. Permite relativizar la idea de que los insectos serían una novedad. Esta perspectiva puede alimentar la reflexión sobre las proteínas alternativas.

¿Son los insectos mejores para el medio ambiente que la carne?

Depende de la especie y del modo de cría. Según los datos recogidos, la cría de insectos puede usar menos tierra y producir menos gases de efecto invernadero por unidad de proteína comestible que algunas explotaciones convencionales. El balance debe evaluarse caso por caso.

¿Qué países siguen consumiendo insectos hoy?

Los insectos siguen presentes en las dietas tradicionales de numerosas regiones de África, Asia y América Latina. Los saltamontes se mencionan en particular en Uganda y en México. Estos usos varían mucho según las culturas.

Fuentes

Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.

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