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En una isla desierta, azotada por vientos gélidos, en el fin del mundo, arqueólogos han sacado a la luz los restos de un posible campamento de náufragos del siglo XIX. Según un estudio publicado en la revista Antiquity y recogido por Phys.org, estos vestigios podrían estar relacionados con el marino argentino Luis Piedra Buena y con la goleta Espora, perdida en 1873. El hallazgo, realizado en la ensenada Lacroix, en la bahía de Franklin, abre una ventana poco común sobre la supervivencia de un pequeño grupo de hombres aislados.
Una isla en el fin del mundo
La isla de los Estados, frente a la Tierra del Fuego, se encuentra en una ruta marítima histórica que une el Atlántico con el Pacífico. Desde comienzos del siglo XVII, sus aguas acogen a los barcos que comunican los puertos de la Patagonia. La isla nunca tuvo población permanente, pero un antiguo faro en ella inspiró al novelista francés Jules Verne para su novela «El faro del fin del mundo».
Esta larga presencia marítima, combinada con condiciones de navegación temibles, convierte a la isla en un terreno rico en potencial arqueológico. Sin embargo, los autores del estudio subrayan que su historia marítima ha sido poco explorada por los investigadores.
El naufragio del Espora en 1873
A comienzos de la década de 1870, la isla se asocia a Luis Piedra Buena, un marino argentino de gran reputación. Según Nicolas Ciarlo, arqueólogo de la Universidad de Cádiz, era conocido por sus actividades comerciales, humanitarias y soberanas, así como por haber salvado a numerosos marinos procedentes de todos los mares.
En 1873, él y su tripulación preparan una expedición para obtener pingüinos, de los que se extraía aceite. El barco, el Espora, naufraga. Los hombres permanecen más de dos meses en la isla antes de poder regresar a Punta Arenas. Para sobrevivir, recuperan parte de las provisiones del naufragio y construyen una nueva embarcación, bautizada Luisito.
Una misión de campo bajo presión
El equipo de arqueólogos llevó a cabo sus investigaciones en el marco de la expedición «Aquí hay dragones», que significa «aquí hay dragones». Solo pasó diez días en la isla, de los cuales únicamente dos en la ensenada Lacroix. Los investigadores tuvieron que calcular con precisión su tiempo en función de las horas de luz y de la marea creciente.
El clima riguroso de la isla se les impuso: unas condiciones meteorológicas severas obligaron a sus veleros a partir sin ellos. Tuvieron que esperar a que un buque de la armada argentina viniera a recogerlos para llegar a Ushuaia.
Los vestigios del campamento y del naufragio
Antes de su partida, los arqueólogos revisaron dos fragmentos de casco localizados por investigadores anteriores y descubrieron una tercera sección, más pequeña, en la orilla norte de la ensenada. El campamento se encuentra al pie de una colina escarpada, junto a un arroyo. Su superficie revela objetos del siglo XIX: cuentas de vidrio, una botella, planchas metálicas y botones de cerámica de cuatro agujeros.
Un prisma de cubierta, bloque de vidrio que dejaba pasar la luz del día al interior de la cubierta de un barco, así como una bisagra de timón, son los indicios que apuntan a un campamento de náufragos. Según el estudio, los relatos de Piedra Buena sugieren que el Espora se hundió en la bahía de Franklin, lo que vincularía el campamento con este marino, aunque los investigadores no están todos de acuerdo.
Zonas de sombra por aclarar
Varios elementos siguen siendo incoherentes. Las fuentes históricas discrepan sobre el grado de desmantelamiento del Espora, y los restos del casco no corresponden a un barco desguazado para aprovechar sus piezas. Además, los investigadores aún no han localizado el astillero donde los náufragos construyeron el Luisito.
El equipo pretende ahora analizar la madera para determinar si procede de uno o de varios barcos. Nicolas Ciarlo advierte de que «queda mucho por hacer en los próximos años», tanto en el campamento como en los restos de naufragio de la ensenada.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se encuentra la isla de los Estados?
La isla de los Estados se sitúa frente a la Tierra del Fuego, en el extremo sur de América del Sur. Se encuentra en una ruta marítima que une el Atlántico con el Pacífico. Nunca ha tenido población permanente.
¿Quién era Luis Piedra Buena?
Luis Piedra Buena era un marino argentino de gran reputación, conocido por sus actividades comerciales y humanitarias. Había salvado la vida de numerosos marinos. En 1873 naufragó con su tripulación en la isla.
¿Por qué es importante este campamento de náufragos para la arqueología?
Estos yacimientos ofrecen una ocasión poco común para estudiar experiencias de crisis y supervivencia en lugares aislados. Como los archivos escritos sobre la vida y la muerte en estos campamentos son escasos, los vestigios materiales aportan información valiosa.
¿Qué harán los arqueólogos a continuación?
El equipo prevé analizar la madera del naufragio para saber si procede de uno o de varios barcos. También quiere relacionar el campamento con Piedra Buena y su tripulación. Las investigaciones deben continuar en los próximos años.
Fuentes
- Archaeologists uncover possible 19th-century castaway camp on island 'at the end of the world' — Phys.org
Síntesis original redactada con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas, verificada automáticamente y traducida del original en francés. La información y las citas pertenecen a sus autores. Leer el original en francés.



